EMDR

¿Qué es EMDR?

Eye Movement Desensitization and Reprocessing

 EMDR  es una terapia innovadora y basada en la evidencia científica, diseñada para ayudar a las personas a procesar y superar experiencias traumáticas, bloqueos emocionales y patrones de pensamiento limitantes.

A diferencia de otras terapias, EMDR no se centra en hablar extensamente sobre el problema, sino en activar los mecanismos naturales del cerebro para reprocesar recuerdos difíciles de manera saludable. Este enfoque está recomendado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psicología (APA) para el tratamiento del trauma y otros trastornos emocionales.

 

 

Precios:

Terapia: 60 min 90€; 1h 30min 135€

Frequently Asked Questions

Cada enfoque terapéutico tiene una forma distinta de comprender la salud mental y el origen de los problemas emocionales. Desde la perspectiva de EMDR, muchas dificultades psicológicas surgen de experiencias que no han sido asimiladas completamente.

A lo largo de la vida, todos enfrentamos momentos difíciles. En la mayoría de los casos, nuestro cerebro procesa esas vivencias de manera natural: hablamos con otros, nos damos tiempo para sanar y seguimos adelante. Sin embargo, cuando una experiencia es demasiado intensa o dolorosa, el sistema de procesamiento de la mente puede bloquearse, dejando atrapada esa información con la misma carga emocional con la que se vivió.

En estos casos, el recuerdo sigue presente a nivel subconsciente y se activa ante ciertos estímulos. La persona puede revivir el malestar sin querer, sintiendo que está atrapada en el mismo sufrimiento una y otra vez. Aunque sabe qué le ayudaría a mejorar, le resulta difícil avanzar, ya que su mente sigue intentando procesar lo sucedido sin éxito.

Con el tiempo, estos recuerdos pueden quedar almacenados sin ser conscientes de su impacto. Sin embargo, un pequeño desencadenante —una imagen, un sonido o una situación cotidiana— puede reactivar de golpe todas esas emociones y sensaciones físicas, aunque no siempre se relacione conscientemente con el evento original.

Cuando las personas llegan a terapia, muchas veces presentan síntomas como ansiedad, depresión, bloqueos emocionales o incluso dolores físicos sin explicación médica. En algunos casos, entienden el origen de su malestar; en otros, simplemente sienten que algo no está bien sin saber por qué.

La terapia EMDR permite desbloquear y reprocesar estas experiencias, ayudando a reducir la carga emocional que quedó atrapada y facilitando que la persona pueda avanzar sin que su pasado condicione su presente. A través de este proceso, no solo se alivia el malestar, sino que se recupera la capacidad de disfrutar la vida con mayor libertad y equilibrio.

Sí. EMDR siempre se enfoca en los problemas actuales del paciente, abordando aquello que le preocupa en el presente. Aunque muchas experiencias difíciles se procesan naturalmente con el tiempo, algunas pueden quedar parcialmente activas sin que seamos plenamente conscientes de ello, afectando nuestras emociones y comportamientos.

Para comprobar si una vivencia está realmente superada, EMDR propone un ejercicio sencillo:
🔹 Evoca un recuerdo que creas haber superado.
🔹 Revívelo durante un minuto, prestando atención a lo que significó y cómo te hizo sentir.
🔹 Observa tu reacción: ¿Te sientes completamente en calma o notas alguna incomodidad física o emocional?

Si el recuerdo aún genera malestar, tensión o cualquier reacción emocional negativa, significa que sigue activo en el sistema nervioso. Aunque la sensación inicial pudo haber sido más intensa, su efecto sigue presente y puede estar influyendo en otras áreas de tu vida sin que lo relaciones directamente.

Además de ayudar a liberar recuerdos bloqueados, EMDR también permite modificar patrones de conducta disfuncionales y fortalecer aquellos que nos benefician. A través del reprocesamiento, es posible transformar creencias limitantes, reducir reacciones automáticas negativas y consolidar respuestas más adaptativas ante los desafíos del día a día.

De este modo, EMDR no solo ayuda a superar el pasado, sino que también permite reforzar habilidades, potenciar la resiliencia y fomentar un mayor bienestar emocional.

A veces creemos que ciertos eventos son imposibles de superar porque han estado con nosotros durante años. Nos hemos acostumbrado a su peso y, en muchos casos, los hemos integrado en nuestra identidad.

Sin embargo, lo que aprendemos con EMDR es que no hay experiencias que no puedan ser procesadas de manera profunda y completa. Hay personas que logran salir adelante tras situaciones devastadoras, mientras que otras quedan atrapadas en el dolor. La diferencia no está en la experiencia en sí, sino en cómo el cerebro la procesa.

Eventos como la pérdida de un ser querido, una agresión, un accidente o una enfermedad grave pueden afrontarse de forma saludable o convertirse en un punto de inflexión que deja heridas profundas. Esto es especialmente relevante cuando el trauma ocurre en la infancia, una etapa en la que el cerebro y la identidad están en pleno desarrollo.

Lo más importante es saber que, incluso los traumas más difíciles pueden ser resueltos. Con el enfoque adecuado, es posible sanar, recuperar la estabilidad emocional y avanzar sin que el pasado defina el futuro. EMDR ofrece una vía eficaz para lograrlo.

 Sí. En EMDR, el concepto de «trauma» no se limita a eventos extremos como accidentes o situaciones de vida o muerte. Se trata de experiencias que, aunque parezcan cotidianas, han dejado una huella emocional que sigue afectándonos sin que nos demos cuenta.

📌 Ejemplos de recuerdos no procesados que pueden influir en nuestra vida actual:

  • Un profesor crítico que afectó nuestra confianza en ciertas áreas.
  • Burlas en la adolescencia que aún influyen en nuestra autoestima.
  • Una mala experiencia en el amor que condiciona nuestras relaciones actuales.
  • Un padre muy exigente que nos hace sentir que nunca es suficiente.

Aunque estas vivencias no se consideran traumáticas en el sentido clásico, pueden haber quedado sin procesar en nuestra memoria y seguir afectando nuestra forma de sentir, pensar y actuar.

🔹 ¿Cómo ayuda EMDR en estos casos?
El reprocesamiento de estos recuerdos con EMDR puede generar cambios profundos en el presente, mejorando la seguridad en uno mismo, la gestión emocional y la forma en que enfrentamos los desafíos de la vida. No es solo sanar el pasado, sino transformar la manera en que vivimos el presente.

Las primeras relaciones afectivas que establecemos en la infancia —concretamente con nuestros cuidadores principales— constituyen la base de lo que se conoce como vínculo de apego. Según la teoría del apego de John Bowlby, un niño que crece en un entorno seguro, con disponibilidad emocional y consistencia en la respuesta a sus necesidades, desarrolla una base de confianza que favorece la autonomía y el bienestar emocional. Sin embargo, cuando el ambiente es inestable, ausente o marcadamente crítico, pueden formarse patrones de apego inseguro.

Cómo afecta el apego inseguro a las relaciones actuales

A lo largo de la vida, estas experiencias de la infancia ejercen una influencia significativa en nuestras relaciones de pareja, familiares y sociales. Un individuo con un apego inseguro puede:

  • Desconfiar de los demás o anticipar rechazo.
  • Evitar la cercanía emocional por miedo a ser herido.
  • Desarrollar dependencia o comportamientos de búsqueda de aprobación constantes.
  • Presentar dificultades para comunicar necesidades y establecer límites saludables.

Estos patrones no siempre son conscientes, pero pueden dar lugar a conflictos, rupturas repetitivas o sensación de insatisfacción en las relaciones adultas.


 

El papel de EMDR en la reparación del apego

EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una terapia respaldada por la evidencia científica que facilita la identificación y reprocesamiento de experiencias tempranas que no fueron asimiladas de forma adecuada. Aunque en origen se diseñó para tratar traumas agudos, su aplicación se ha extendido con éxito a los traumas relacionales y los problemas de apego.

  1. Identificación de creencias limitantes

    • En primer lugar, se exploran las experiencias que marcaron la forma de relacionarse. Estas vivencias suelen generar pensamientos negativos sobre uno mismo (p. ej., “No soy digno de amor”, “Me abandonarán”) o sobre los demás (“La gente siempre me traiciona”).
  2. Reprocesamiento de recuerdos dolorosos

    • Mediante la estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternados, toques en el cuerpo), se activa el sistema natural de procesamiento de la información del cerebro. Esto reduce la intensidad emocional asociada a esos recuerdos y da pie a reinterpretarlos de manera más sana.
  3. Integración de creencias más ajustadas

    • Una vez disminuye la carga emocional, se fomenta la instalación de creencias positivas y se fortalece la capacidad de confiar y conectar con los demás. Así, la persona deja de verse como alguien indefenso o sin valor y aprende a establecer vínculos más seguros.
  4. Mejora de las relaciones presentes

    • Al reprocesar heridas relacionales tempranas, se observan cambios en las dinámicas actuales: más confianza, mayor empatía y habilidades para resolver conflictos de forma saludable.

No. A diferencia de otras terapias, EMDR permite procesar el trauma sin necesidad de revivirlo en detalle. En lugar de centrarse en la narración extensa del evento, el enfoque trabaja directamente con la memoria almacenada en el sistema nervioso, facilitando su integración de manera más adaptativa. Esto hace que EMDR sea una opción efectiva para quienes sienten dificultad o resistencia a hablar sobre lo que ocurrió, permitiendo sanar sin reexperimentar el dolor.

A diferencia de las terapias tradicionales como la terapia cognitivo-conductual o el psicoanálisis, EMDR activa el sistema natural de procesamiento de la información del cerebro, ayudando a la mente a desbloquear y reprocesar recuerdos no asimilados.

En una sesión de EMDR, el terapeuta y el paciente identifican experiencias clave relacionadas con el problema actual. A través de la estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternos o toques suaves), el cerebro accede a estos recuerdos, junto con las emociones, sensaciones y creencias asociadas, permitiendo su procesamiento e integración de forma adaptativa.

¿Por qué funciona EMDR? 🤔✨

Se ha relacionado el efecto de EMDR con la fase REM del sueño, cuando el cerebro procesa la información del día para asimilarla. Este mecanismo explicaría por qué, tras dormir, muchas veces vemos las cosas de manera distinta o encontramos soluciones a problemas emocionales.

Además, estudios científicos han demostrado que los movimientos oculares influyen en el sistema nervioso autónomo, ayudando a regular la activación y la relajación. También se ha propuesto que este mecanismo facilita el reprocesamiento de los recuerdos en la memoria de trabajo, transformándolos en experiencias menos perturbadoras y más adaptativas.

Si bien los efectos de EMDR están ampliamente comprobados en múltiples estudios y metaanálisis, la comunidad científica sigue investigando los mecanismos exactos por los cuales se produce este cambio.

“No entendía por qué me sentía tan agotada y ansiosa todo el tiempo. Los ataques de pánico aparecían sin motivo aparente, y la sensación de estar al límite no desaparecía, por más que intentara relajarme. Con EMDR, descubrí que mi cuerpo y mi mente seguían atrapados en experiencias pasadas de estrés que nunca había procesado. Sesión tras sesión, fui liberándome de esa carga y, por primera vez en años, volví a sentirme en calma y en control de mi vida.”

Elena