Trastorno Alimentario

Trastornos Alimentarios

Ir Más Allá de la Comida: Cómo EMDR Ayuda a Sanar los Trastornos Alimentarios 🧠🍽️

Los Trastornos Alimentarios (TCA) no son simplemente un problema con la comida, el peso o la imagen corporal. Detrás de los comportamientos restrictivos, los atracones o la obsesión con el control, se esconden heridas emocionales más profundas que han quedado sin resolver. Para muchas personas, la relación con la comida se convierte en un mecanismo de afrontamiento ante emociones difíciles como la ansiedad, el miedo al rechazo, la sensación de no ser suficiente o el dolor de experiencias pasadas.

Mi enfoque terapéutico no se centra únicamente en modificar los hábitos alimentarios o reducir la ansiedad en torno a la comida. Para lograr una recuperación real y sostenible, es fundamental llegar a la raíz del problema y trabajar en las causas subyacentes que mantienen el trastorno. Aquí es donde la terapia EMDR juega un papel clave.

 

Precios:

Terapia: 60 min 90€; 1h 30min 135€

Frequently Asked Questions

Trabajo con distintos tipos de TCA, incluyendo:

Anorexia nerviosa: Restricción extrema de la alimentación y miedo intenso a ganar peso.
Bulimia nerviosa: Episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, ejercicio excesivo, ayuno).
Trastorno por Atracón: Episodios recurrentes de ingesta excesiva de comida sin conductas compensatorias.
Otros TCA (TCANE): Pautas alimentarias desordenadas que generan malestar significativo.

No. Los TA no se diagnostican solo por el peso, sino por la relación con la comida, el cuerpo y el malestar emocional asociado. Muchas personas con un TCA pueden tener un peso “normal” pero estar sufriendo intensamente. Lo importante es el impacto que tiene en tu bienestar.

Los TCA no son una simple «falta de voluntad». Están relacionados con patrones de pensamiento, regulación emocional y experiencias de vida. Comer (o dejar de comer) puede convertirse en una forma de lidiar con emociones difíciles, ansiedad, culpa o baja autoestima. La terapia te ayudará a comprender estos mecanismos y a desarrollar estrategias más saludables.

 1️⃣ Acceso al recuerdo raíz:

  • En EMDR no nos quedamos solo con los síntomas actuales. Trabajamos en identificar las primeras experiencias que generaron la relación conflictiva con la alimentación y la imagen corporal.

2️⃣ Desbloqueo del trauma emocional:

  • Muchas personas con TCA no se sienten lo suficientemente “válidas” o “buenas” tal como son. Estas creencias suelen tener su origen en eventos del pasado que aún afectan el presente. EMDR ayuda a cambiar la narrativa interna, transformando la sensación de “no soy suficiente” en una perspectiva más sana y compasiva.

3️⃣ Reprocesamiento y liberación:

  • A través de la estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternados o toques en el cuerpo), el cerebro procesa el recuerdo de una forma adaptativa, reduciendo la carga emocional y permitiendo que la persona lo vea con una perspectiva más neutral y menos dolorosa.

4️⃣ Construcción de una nueva identidad sin el TCA:

  • A medida que los recuerdos bloqueados se integran, la persona comienza a experimentar cambios profundos en la forma en que se ve a sí misma y en su manera de gestionar el estrés y las emociones sin recurrir a la comida como un mecanismo de control o refugio.

No. El objetivo no es controlar tu alimentación con reglas rígidas, sino reconstruir una relación sana con la comida. Se trabaja para eliminar el miedo a ciertos alimentos, reducir la culpa al comer y mejorar la capacidad de escuchar las señales del cuerpo (hambre y saciedad).

Contenido del acordeón

Puede que sí. Es comprensible que muchas personas que inician terapia tengan como preocupación principal el peso. En una sociedad que asocia delgadez con éxito y bienestar, es natural que el deseo de perder peso parezca el objetivo más importante. Sin embargo, el verdadero problema no está en el peso en sí, sino en la relación con la comida, el cuerpo y las emociones.

Cuando la alimentación se convierte en una obsesión, un mecanismo de control o una forma de gestionar el malestar emocional, centrarse únicamente en perder peso puede perpetuar el problema en lugar de solucionarlo. El objetivo de la terapia no es hacer que ganes o pierdas peso, sino ayudarte a salir del ciclo del TA y encontrar un equilibrio real y sostenible.




🔹 ¿Qué pasa cuando el foco está solo en el peso?

Puede perpetuar la insatisfacción corporal: No importa cuánto peso se pierda, si la autoimagen sigue dañada, nunca será suficiente.
Mantiene el ciclo del TA: La restricción extrema genera ansiedad y mayor descontrol alimentario a largo plazo.
No resuelve el problema real: Si el malestar emocional sigue presente, cambiar el cuerpo no solucionará el conflicto interno.

Cuando trabajamos solo en la pérdida de peso, podemos caer en un bucle donde la comida y el cuerpo siguen siendo una fuente de ansiedad en lugar de bienestar.




🔹 ¿Entonces, la terapia me va a hacer engordar?

Este es un miedo muy común en personas con TA, pero la realidad es que:
🔹 No se trata de «engordar» o «adelgazar», sino de recuperar una relación equilibrada con la comida.
🔹 Al salir de los ciclos de restricción y descontrol, el cuerpo encuentra su propio peso saludable de forma natural.
🔹 Cuando la alimentación se basa en la escucha interna y la regulación emocional, se reduce la ansiedad por la comida y el peso se estabiliza sin esfuerzo extremo.




🔹 Recuperar el equilibrio sin caer en ciclos extremos

Muchas personas que han pasado por un TCA entran en un ciclo donde alternan restricción, atracones, culpa y compensación. Este patrón es el que realmente afecta el peso y la salud a largo plazo.

Cuando la relación con la comida se sana, estos ciclos se rompen y el cuerpo encuentra un punto de equilibrio natural.
El metabolismo deja de estar en constante «modo de alerta» y funciona de manera más estable.
La ansiedad por el peso disminuye porque la comida deja de ser una batalla constante.

Durante años, mi relación con la comida fue un ciclo de culpa y descontrol. No entendía por qué comía sin poder parar hasta que en terapia con Manuel descubrí que el problema no era la comida, sino lo que intentaba llenar con ella.
Aprendí a gestionar mis emociones sin recurrir a los atracones, a cambiar la forma en que me veía a mí misma y a escuchar mi cuerpo. Con el tiempo, la ansiedad desapareció y mi peso se reguló de forma natural. Hoy, por primera vez, me siento en paz conmigo misma y con mi alimentación.”

Maria